Hoy empieza Diciembre.
El comienzo del último mes del año predispone a las personas de una forma muy distinta a los otros meses. Será por las fiestas, será por las vacaciones o será costumbre.
Diciembre es diferente.
Acá, es invierno, pero parece primavera y sabe a verano. El clima de este mes es igual a todos los otros restantes. Llueve una o dos veces por día pero hace calor.
A veces, eso me divierte.
Hoy arrancó un nuevo día y cambió de mes, y yo sin darme por enterado que eran las doce. No sé qué hacía que no salí corriendo a festejar (creo comía una pizza). Entonces, por si algún despistado, como yo, no se había percatado de este acontecimiento tan magnífico, todo Medellín empezó a tirar fuegos de artificios.
Ante el asombro, salimos corriendo al balcón. Miramos al cielo y toda la ciudad estaba encendida. Como un año nuevo cualquiera. Luces que explotaban por todos lados, en distintos planos. Distintos planos por que la ciudad está en medio de montañas, lo que hace que algunos cohetes lleguen al cielo; y otros al infinito punto rojo. Algunos me desprestigiaban el acto hablándome de las épocas del Pablo, pero a mí no me importó. Era la primera vez que festejaba que empezó Diciembre. Con lo gracioso que suena y lo sabroso que se siente.
Supongo que se dirá:
¡Feliz Diciembre para todos!
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