Después de llegar de la amabilidad total de los colombianos, mi paso de frontera (obligado) me golpeó directo en las bolas.
Apenas pasada la frontera, no hice más de 10 km en auto, que un policia me hizo bajar del vehículo, meterme en una cabina de peaje, ponerme en bolas y revisarme hasta el más mínimo orificio. Si, ese.
Guau! Que bienvenida al país.
Será por las rastas, o será por la vestimenta, o por el combo. Pero de ese entonces, hasta llegar a Maracaibo, tres policias más me detuvieron a pedirme los documentos.
Será que el señor tenía ganas de ver un pito argentino, asi que me baje los pantalones y lo miré a los ojos, a ver si le gustaba.
Por suerte, ya estoy en Maracaibo, instalado unos días.
Con todo muy barato, ya que está aprox 9 bolivares por un dolar. Es decir, a la vuelta de la posada, una hamburguesa con birra me sale menos de dos dólares. Así que aprovechemos. Después les cuento.
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